Entrevista a la autora del primer cuadro del Papa

Por Roberto D'Anna.

Republicada en Télam, A.I.C.A., Noticias Argentinas, Diario La Capital, Diario La Voz del Pueblo, Ámbito Financiero, InfoBAE, 26 Noticias, GenteBA, Periódico Flores de Papel y Diario El Comercial, entre otros.

En primicia mundial, la genial artista plástica Mercedes Fariña presenta el cuadro del Papa Francisco titulado "Habemus Papam", una obra de arte alegórica de gran formato, que seguramente dará la vuelta al mundo. La composición posee una profundidad espiritual tal, que transmite la esencia y la calidez del mensaje papal.

El primer cuadro que retrata a S.S. el Papa Francisco, frente al altar de la Iglesia de San José de Flores. Fue bendecido en una emotiva ceremonia, que convocó a la comunidad católica del barrio de Flores, en coincidencia con el aniversario del mismo. 31 de Mayo de 2013.

¿Por qué elegiste pintar un cuadro del Papa? ¿Qué te impulsó a hacerlo?

La idea de pintar un cuadro del Papa surgió inmediatamente conocida la noticia de la elección de Jorge Bergoglio como sumo pontífice. Yo diría que la trascendencia e importancia de la noticia a escala mundial, más allá de los credos, sumada a la estrecha relación del Papa con el barrio donde resido, se sumaron como detonantes a la hora de decidir volcar mi oficio para plasmar este acontecimiento histórico. No dudé ni un minuto en interrumpir la serie temática en la que estaba trabajando ese día, para poner manos a la obra en un cuadro alegórico, de gran formato.

Lo espiritual habitualmente estaba plasmado en tus obras

Desde mis primeros estudios en Bellas Artes, siempre me interesé en la iconografía religiosa y su simbolismo; con visión ecuménica a la hora de analizar las expresiones artísticas del catolicismo, las musulmanas, las islámicas y las precolombinas, entre otras. Tengo series pictóricas donde he utilizado recursos clásicos de iconografía religiosa, a modo de transmitir espiritualidad desde la génesis de las composiciones, siempre incluyendo al ser humano envuelto en su dogma teológico. Siempre tuve la inquietud de ahondar en los recursos artísticos a través de los cuales las grandes religiones se valían a la hora de difundir sus doctrinas, especialmente a través de las representaciones pictóricas ejecutadas, a través de los siglos, por los grandes pintores de la Historia del Arte. La relación entre las autoridades religiosas y los artistas encargados de transmitir en imágenes dichas creencias, es una constante a lo largo de la historia. Así, los artistas siempre hemos representado hitos religiosos y sentí que este se presentaba, técnicamente, como mi momento para hacerlo.

¿Cómo fue el trabajo en relación al corto tiempo y la primicia mundial?

Así como los tiempos editoriales son tiranos, los tiempos de secado del óleo sumados a la diagramación y desarrollo del diseño gráfico final, también lo son. La composición debía ser sencilla y cotidiana, pero a la vez de una profundidad espiritual tal que transmitiera el legado papal, sin vueltas. La elección de la imagen de Francisco, rezando humildemente en íntima comunión con Dios, aunque con la vestimenta de la asunción que denotaba su autoridad eclesiástica, reunía tales características. Luego, el cuadro debía apelar al corazón del barrio de Flores, en lo espiritual y en lo urbano. La imagen perfilada en un segundo plano monocromo de la iglesia de San José de Flores, reunía también esas virtudes. El fondo debía ser blanco, apelando a la pureza del alma. La integración de las figuras y el equilibrio visual serían regidos por dos franjas veladas, entrecruzadas a modo de cruz, como recurso iconográfico que aportaría cierta modernidad a la fusión de todos los componentes. Conceptualmente, el proceso pictórico aplicado sería el tradicional, con técnica renacentista. En cuanto a la ejecución, la misma sería en capas, no menos de cinco si contamos al dibujo en grafito, ya que el óleo actúa por superposición, condición necesaria para adquirir la riqueza cromática propia de una obra finamente acabada. Cada capa o "entrada"debería secar perfectamente antes de poder continuar con la siguiente y este era un proceso que no se podía violentar.

¿Estás conforme con cumplir este desafío?

Por supuesto. En esta oportunidad, yo quería tener la primicia mundial de ser la autora del primer cuadro al óleo del Papa Francisco. Quería que el cuadro saliera de la cocina de su barrio natal y yo iba a oficiar de instrumento para ello, aunque no me quedara tanto tiempo para dedicar a mi familia y obligaciones laborales;dado que mi motivación tenía un alto componente espiritual, irrefrenable, que mitigaba esa sensación de estar dejando otras cosas de lado. Confiaba en mi técnica, cultivada por varias décadas de esfuerzo y estudio, para llegar a culminarlo a tiempo.

¿Este cuadro es parte de una serie?

No por el momento. Sólo el tiempo lo determinará. No descarto que pueda encarar una nueva serie de Arte Sacro, quizás inspirada en la representación de vitrales y arquitectura religiosa;ya que la experiencia en la ejecución de esta obra fue muy rica y me genera entusiasmo la posibilidad de continuar con la temática.

Para finalizar, ¿Cual es su sueño con este cuadro?

Inicialmente tengo la ilusión de que la imagen de mi cuadro pueda estar en varios hogares e instituciones de la Argentina, a través de reproducciones, para que de este modo cada fiel tenga una imagen artística, inédita y cotidiana del pontífice argentino. Luego, mi sueño más pretencioso es que Francisco tenga oportunidad de ver la obra que realicé, motivada por la inmensa alegría que me generó su elección como Papa. Si la obra fuera de su agrado, me gustaría obsequiársela para que la disfrute en su nueva morada. Por mi parte, arbitraré todos los medios a mi alcance para que este sueño se torne realidad e invito a todos a sumarse en la difusión de este homenaje barrial. En definitiva con Francisco fuimos vecinos, ¿no es así...?.