Primera exposición pictórica del mundo en homenaje al Papa Francisco

 

La primera muestra pictórica del mundo, compuesta por siete cuadros en homenaje a la asunción del Sumo Pontífice,se presentó el domingo 20 de Abril en la Basílica de San José de Flores, con motivo de la celebración de la Pascua.

La elección del escenario de esta primera exposición no fue errático y responde al alto simbolismo que guarda esta iglesia en la vidadel Papa Francisco, quien descubrió su vocación sacerdotal en ese preciso lugar, aquella primavera en que promediaba los 17 años.

Los cuadros son obra de la artista plástica Mercedes Fariña, oriunda del barrio de Flores, quien luego de pintar el primer cuadro delmundo en honor al nuevo Papa, tuvo la oportunidad de entregarle esta primera obra en sus manos durante una Audiencia General,a la que fue especialmente invitada por la Santa Sede en Octubre pasado. La muestra incluyó composiciones que mostraban a Francisco junto a la iglesia de San José de Flores, a un fragmento de “La Creación”de Miguel Angel, a “La Virgen de la silla” de Rafael, a una imagen tradicional del Sagrado Corazón de Jesús y un niño, a la VirgenDesatanudos, a la Catedral Metropolitana y a Santa Teresita de Lisieux.

Esta primera exposición fue visitada por no menos de 10.000 personas, durante las ocho misas que se oficiaron en el domingo de Pascua.El padre Gabriel Marronetti, a cargo de la centenaria iglesia, habilitó gentilmente a la artista la totalidad del ala izquierda de la basílica,que incluye al histórico confesionario donde Jorge Bergoglio tuvo su revelación sacerdotal.

En el transcurso de la exposición miles de feligreses tomaban fotos de las obras con sus teléfonos celulares y se emocionabanhasta las lágrimas, murmurando que sentían que la imagen pintada de Francisco los seguía con la mirada, invitándolos a la reflexiónespiritual y transmitiéndoles mucha paz. Otras personas extendían su mano hacia los lienzos pintados, procurando tocar las figurasy sentirse así más cerca de los íconos sagrados, representados junto a la silueta del papa argentino. De este modo había fieles quecolocaban sus manos frente a las de Santa Teresita, otros que se persignaban ante la imagen del Sagrado Corazón y de la VirgenDesatanudos y hasta hubo quienes se animaron a tocar el crucifijo que el papa exhibe en su pecho y acariciar tiernamente su rostro,como si lo tuvieran en persona, aludiendo a su paternal cercanía. Esta escena tan conmovedora, espontánea y simbólica se repitiódurante toda la jornada, con una mística muy particular, desde la comunión establecida entre los fieles y el mensaje de alto contenidoespiritual que las pinturas les transmitían.

“Obviando la necesidad de recurrir a retratos hegemónicos o hieráticos, del cual pudieran inferirse tintes de idolatría, apunto a mostraren mis creaciones a un Papa en actitud contrita de oración, expuesto en su espiritualidad y humanidad, cercano a su pueblo, predicandosiempre con el ejemplo”, comenta la artista sobre sus cuadros.

Las obras pictóricas de esta joven artista y su historia, hasta llegar a incluir una de ellas en la Colección Vaticana, ya han conseguidocaptar la atención de reconocidos medios nacionales y del extranjero, inclusive del propio L’Osservatore Romano; habiendo sido reconocidaspor la Secretaría de Estado Vaticano, la Nunciatura Apostólica en la República Argentina, Cáritas Buenos Aires, la Secretaría de RelacionesExteriores y Culto de la Nación y las Secretarías de Cultura y de Culto de la Ciudad de Buenos Aires.

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