Retrato de Mercedes Fariña

Comentario de la artista

Haciendo un recorrido retrospectivo por toda mi obra, se encuentra un sujeto recurrente, que aparece recreado desde muchos puntos de vista y actitudes. Ese sujeto abordado es el ser humano.

Muchos de ustedes se preguntarán de dónde tomo las imágenes o de dónde surgen las escenas que represento. La respuesta es una conjunción de ideas que tienen que ver con mi imaginación y visiones que capturo de la realidad que me rodea.

Estas ideas suelen surgir frecuentemente en momentos de ocio y de alejamiento de la ciudad, en que la mente empieza a despejarse del frenesí cotidiano. Siempre empieza con un concepto y es por ello que afirmo que no suelo concebir el cuadro con criterio de unicidad, sino como parte de una serie temática. Ni bien compongo mentalmente el primer cuadro, a los pocos minutos ya está llegando la diagramación del segundo, luego del tercero y así hasta que alcanzo la plenitud expresiva del mensaje que quiero transmitir pictóricamente. Es un proceso explosivo y fugaz, por lo que inmediatamente realizo un boceto y apunto los puntos sobresalientes que estarán presentes en los cuadros: frases y conceptos, posturas y actitudes, fusiones, gama y luminosidad, encuadres visuales de las tomas; en fin, todo lo que vislumbré y compuse en cuestión de segundos.

Los protagonistas de los cuadros son personas de mi entorno, con una sensibilidad especial por el arte en sus distintas facetas. A través de un diálogo con ellos los induzco a que representen con el cuerpo diferentes estados de ánimo; momentos y situaciones que tienen que ver con lo cotidiano, con lo imaginario, con el sentir humano y con el mensaje que quiero transmitir en cada serie temática. Luego tomo esas imágenes como referente anatómico y como disparador del proceso creativo.

Intento unir los cuerpos de tal forma que se plasmen en escenas que linden con lo teatral y lo irreal. Los fondos, dependiendo de la composición, puedo fundirlos en una luz intensa, impactando en las figuras y las superficies lindantes, o bien llevarlos a gamas más apagadas, emulando una tendencia hacia la oscuridad. Otras escenas son más terrenales, transcurren en una realidad más tangible, con protagonistas femeninos recluidos en el interior de un recinto y en el interior de sí mismos; manteniendo una postura de introspección, estado que me hace remontar a los momentos más íntimos de las personas, cuando en soledad, se dan cita con su "yo" interior.

El factor lumínico le quita protagonismo al entorno y envuelve a todos los elementos de la escena bajo un mismo clima, que sugiere misticismo. En algunas obras le doy protagonismo al juego del claroscuro sacrificando la intensidad del color, para darle lugar a la luz. Una referencia constante en mi obra es el Barroco italiano, con su máxima expresión en la pintura de Caravaggio. En otros cuadros, de mayor modernidad, procuro que el color vibre con una iluminación más plana.

Mi formación más importante, aparte de mis maestros, la recibí de los grandes pintores de la Historia del Arte, a través del estudio detallado de obra, haciendo reproducciones y analizando las pinturas que son mi mayor referente a la hora de resolver un problema.

Lo que verán en esta página, es fruto de muchos años de trabajo y de una dedicación exclusiva a la pintura y a la docencia. Es una conjunción de excelentes maestros, mucho trabajo diario y muchísimo amor por lo que hago; tres cosas que unidas hacen trascender la técnica para sustentar un discurso plástico en pos del deleite de los sentidos y del alma.

En tiempos de estéticas digitales y de descrédito del oficio artístico, el arte figurativo tradicional, nos permite retornar a la estética donde el valor conductor es la búsqueda de la belleza y la luz.

Mercedes Fariña
Artista Plástica
Especialista en Figura Humana.